Como correctora profesional, dedicar una entrada del blog a la valoración que un autor ha hecho de mi trabajo puede parecer petulante… Y no tanto por lo que dicen de mí, sino por lo que reflejan sobre una labor que a menudo permanece invisible.
Me ha parecido especialmente importante publicarlo porque me enorgullece que en su texto se reconozca y enaltezca la labor de todos los correctores, una profesión muchas veces desconocida y no siempre valorada en su justa medida. Sus palabras ponen de relieve no solo el rigor y la sensibilidad que exige este oficio, sino también su impacto real en la calidad final de un texto.
Considero además especialmente valiosa esta opinión por provenir de un escritor con amplia trayectoria, alguien que conoce de primera mano el proceso creativo y entiende en profundidad en qué consiste realmente el trabajo de corrección. Su testimonio confirma algo que quienes nos dedicamos a ello sabemos bien: que una buena corrección no solo pule errores, sino que respeta la voz del autor, potencia la claridad del mensaje y eleva el conjunto de la obra.
El testimonio de José Luis Fernández Juan:
Reiterando mi agradecimiento una vez más, expongo a continuación sus palabras:
En el mundo editorial hay figuras que rara vez ocupan el primer plano, pero cuya huella resulta decisiva en la calidad final de una obra. Rocío Ballesteros pertenece, sin duda, a esa categoría de profesionales que trabajan desde la discreción, pero cuyo rigor se percibe en cada página.
Su labor como correctora en mis libros Pinceladas de Harmonía.Con, Entrevistas, sonrisas y serendipias, Entrevistas de coral y verde menta y 20 cuentos de humor, amor y otros valores no se ha limitado a una revisión técnica al uso. Hay en su intervención algo más difícil de definir: una sensibilidad que respeta la voz del autor al mismo tiempo que la afina.
La eficacia de Rocío Ballesteros se percibe especialmente en la naturalidad del resultado final. No hay sensación de artificio ni de intervención excesiva; al contrario, todo parece encajar con una lógica interna que facilita la lectura y refuerza el mensaje. Esa es, probablemente, una de las marcas de una gran correctora: hacer que su trabajo pase desapercibido mientras eleva el conjunto.
Un aspecto especialmente revelador es la confianza que genera. El hecho de que yo, como autor, manifestara expresamente a la editorial mi voluntad de que fuera ella quien corrigiera mis libros no es un detalle menor. No debe ser demasiado habitual que un autor insista en una correctora concreta; cuando ocurre, suele ser porque ha encontrado a alguien que entiende no solo lo que escribe, sino cómo y por qué lo escribe.
Estamos ante una profesional cuya labor confirma que la corrección de textos no es un trámite, sino un arte silencioso. Una correctora que no solo mejora los textos, sino que contribuye a que estos encuentren su mejor versión posible.
JLFJ
La corrección de textos: una inversión, no un gasto
Ojalá testimonios como este animen a otros autores a confiar en el trabajo de un corrector profesional. Lejos de ser un gasto prescindible, la corrección es una inversión que mejora la claridad, la coherencia y la calidad global del texto, y que permite que la voz del autor llegue con toda su fuerza al lector.
Si estás trabajando en un libro, un artículo o cualquier texto que quieras que brille,contacta conmigo y hablamos.